El saber, ¿no ocupa lugar?
El saber no ocupa lugar. El saber, ¿no ocupa lugar?
El bello hábito de llevar una afirmación; firme, contundente, una frase que guarda una única verdad, hacia una pregunta.
Una pregunta, una frase que guarda curiosidad, aceptación de múltiples posibilidades y un estado de apertura a seguir aprendiendo.
Muchas veces el saber sí ocupa lugar, no solo eso, ocupa espacios, tiempos y principalmente un rol en mi interior.
Ocupa el lugar que nadie me dio, la información y la atención que no recibi y la distracción que necesito para seguir.
Muchas veces ocupa el tiempo que quiero escapar de la realidad, ocupa el tiempo que no se manejar y que estoy dispuesto a invertir.
Muchas veces ocupa un papel, un rol, un personaje que aún no pude deslumbrar. El rol del que necesita saber, que tiene hambre de conocimiento, se disfraza en ese personaje que no puede quedar expuesto al no saber, que necesita entender, conocer la historia, entrar de novela en novela buscando la verdad.
Y al fin y al cabo el saber no es más que saber... contenido, datos, memorias, recursos. Lo interesante es el porqué del saber en nuestras vidas. ¿Qué lugar ocupa en la mia?
El saber nos eleva, nos amplifica, nos transforma, y también nos confunde, distrae y aleja de nuestra verdadera misión.
Vivo para saber o porque vivo sé. Cada sabiduria que adquiere el ser esta ansiosa por salir de un estado de quietud interno para salir al mundo a tomar vida y se experimentado.
Todos los hombres desean por naturaleza saber... Saber su verdad, saber su misión, saber vivir...