Reseña de 'La profesión del escritor'

Sobre el autor

Elías Canetti (1905–1994) Nació el 25 de julio de 1905 en Ruse, Bulgaria, fue un pensador, novelista y dramaturgo búlgaro de origen judío sefardí, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1981. Creció en un entorno políglota y vivió gran parte de su vida en Inglaterra y Suiza, adoptó el alemán como lengua literaria. Temas: la psicopatología del poder, el comportamiento de las masas y el conflicto del individuo ante la sociedad.

3 razones para leerlo

  1. Recomendado por Fran.
  2. buscando para saber más acerca de él encuentro este artículo de La Nación del 2024 con este titular:

A treinta años de la muerte del Premio Nobel, se levanta el embargo sobre sus “papeles secretos”, resguardados en la Biblioteca de Zúrich, que incluyen correspondencia y diarios.

  • Mi pregunta: ¿Por qué estaban embargados? El propio Canetti dejó establecido por mandato testamentario que su archivo más íntimo (sus diarios y cartas personales) no se hiciera público de forma inmediata tras su fallecimiento, ocurrido en 1994. ¿La razón? proteger la privacidad de las personas mencionadas en estos escritos.
  1. Porque descubro que era Amigo de Robert Musil, el autor de “El Hombre sin Atributos” (1930). Esta obra está mencionada por Cortázar en Rayuela. Cortázar toma de la obra de Musil los desdoblamientos continuos de los conceptos, de revelar tanto la faz como el reverso de una “verdad” y el concepto de un "reino milenario". Una especie de isla final en la que el ser humano fusiona mente y cuerpo y logra reencontrarse consigo mismo.

La Conciencia de las Palabras

En el ensayo "La profesión de escritor", Elias Canetti, 1974 habla acerca del desgaste de la palabra escritor y de su reemplazo por la acción ser alguien que escribe. Cita un pensamiento de un escritor que no recuerda quién es que lleva la fecha 23 de agosto de 1939, es decir, una semana antes del estallido de la segunda Guerra Mundial,

"Ya no hay nada que hacer. Pero si de verdad fuera escritor, debería poder impedir la guerra."

Canetti dice:

La leí irritado. He aquí, pensé, una muestra de lo que más me desagrada en la palabra "escritor", una pretensión, un ejemplo de esa fanfarronería que ha desacreditado tanto esta palabra.

No obstante, agrega, la auténtica frase: "Pero si de verdad fuera escritor, debería poder impedir la guerra" contiene, examinada más de cerca, todo lo contrario de una fanfarronada porque es la confesión de un fracaso absoluto. Es la confesión de una responsabilidad. Y lo que es peor es asumir que “el estallido de la guerra echó por tierra su labor se escritor”.

Esto resulta en que, como escritor, debería haber podido con sus palabras, impedir la atrocidad. Ser escritor no es fanfarronear, es ser consciente de que las palabras tienen valor performativo.

Después aclara las condiciones que un escritor debe poseer hoy en día para tener derecho a serlo:

Lo primero y más importante, diría yo, es su condición de "custodio de las metamorfosis”. La metamorfosis entendida como el principio fundamental de la vida y la resistencia, un mecanismo vital de supervivencia que permite al ser humano ponerse en el lugar del otro y luchar contra la muerte, el aislamiento y las estructuras de poder. Para lograrlo primero debe “familiarizarse con la herencia literaria de la humanidad, que abunda en metamorfosis, Las Metamorfosis de Ovidio y la Odisea, centrada sobre todo en las metamorfosis y aventuras de un hombre llamado precisamente Odiseo. Éstas culminan en su retorno al hogar disfrazado de mendigo, el estrato más ínfimo que cabía imaginar.

También cita a Gilgamesh quien junto a su gran amigo Enkidu, emprendió viajes legendarios donde derrotaron a monstruos. Al perder Gilgamesh a su amigo Enkidu, Gilgamesh viajó por el mundo para buscar el secreto de la vida eterna y comprendió que el verdadero legado de los hombres reside en sus obras y en la propia civilización.

Canetti dice que es gigantesca la reserva de los pueblos primitivos y su tradición oral. Esos pueblos que fueron “despreciados por nosotros debido a su modesta cultura material, nos han legado una herencia espiritual inagotable” y que su conservación, su resurrección en nuestras vidas, es tarea de los escritores”.

¿Qué debería hacer un escritor? (según Canetti)

Los escritores deberían poder metamorfosearse en cualquier ser, incluso el más ínfimo, el más ingenuo o impotente. Su deseo de vivir experiencias ajenas desde dentro debería estar libre de cualquier aspiración a obtener éxito o importancia.

La verdadera profesión de escritor consistiría en una práctica permanente, en una experiencia forzosa con todo tipo de seres humanos, con todos, pero en particular con los que menos atención reciben, no mermada ni paralizada por ningún sistema.

El escritor no colecciona hombres, no los separa ni los clasifica de acuerdo a un orden, sino que los encuentra simplemente y los absorbe vivos.

Caos

“ya no hay nada que hacer” es sucumbir frente al caos. El escritor debe hacerle frente al caos con el “ímpetu avasallador de su esperanza” con la responsabilidad que “se alimenta de misericordia”.

Y finaliza diciendo:

No arrojarás a la nada a nadie que se complazca en ella. Sólo buscarás la nada para encontrar el camino que te permita eludirla, y mostrarás ese camino a todo el mundo. Perseverarás en la tristeza, no menos que en la desesperación, para aprender cómo sacar de ahí a otras personas.

Para Canetti la metamorfosis del escritor es saltar la cerrazón de una sola idea, no caer en la repetición, mutar es transformarse en los demás y en especial en los que menos palabra tienen.